SAN FRANCISCO JAVIER -3 de Diciembre

Pintura de san Francisco Javier, en la capilla a él dedicada en la Iglesia del Gesú, en Roma

«Este grandioso jesuita es el paradigma de todo misionero. Exhaló su último suspiro a escasos kilómetros de China: el país que soñó evangelizar. Es patrón universal de las misiones, de Oriente y de la Propagación de la Fe» 

El amanecer del 3 de diciembre de 1552 los ojos de este ardiente apóstol se apagaron en una humilde choza de paja, del entonces inhóspito islote de Shangchuan, situado a 14 km. de la costa de China, el país que ansiaba evangelizar. Pero con su vida, constantemente libada por amor a Cristo en una parte del gran continente asiático, ya había dejado escrita una de las páginas singularmente fecundas de la historia misionera de la Iglesia. Poco se puede añadir de él en esta sección de ZENIT que no se haya expuesto ya.

Se han vertido ríos de tinta en todos los rincones del mundo alumbrando una de las trayectorias apostólicas más apasionantes que han existido. El paso de los siglos ha acentuado la talla gigantesca de este jesuita que soñó, respiró, se alimentó, y se desgastó llevado únicamente de esta pasión que sentía por Cristo, latido de su inmenso corazón. Es indiscutible modelo y referente del apóstol que se proponga llevar la fe a cualquier país. Solo es posible evangelizar si se ama la misión y el lugar al que éste es enviado, como hizo el santo. Sus cartas y escritos son ciertamente conmovedores; rezuman caridad y pasión a raudales.

Nació en el castillo de Javier, Navarra, España, el 7 de abril de 1506. Era el último de cinco hermanos venidos al mundo en una noble familia que prestaba servicios al monarca. Su padre, Juan de Jasso, era un ilustre jurista que ostentó cargos relevantes en el reino. Y en la estirpe de su madre, María Azpilicueta, se hallaban varios reyes. A diferencia de sus dos hermanos varones, Francisco Javier no quiso seguir la carrera de las armas, sino la eclesiástica. Su juventud transcurrió en medio de conflictos bélicos que afectaron directamente a su familia.

Después de haber cursado estudios en España, en 1525 partió a París, rumbo a la Sorbona. Allí, un recio paisano, con una hondura espiritual que el santo no había visto antes, se fijó en él. Era el noble Iñigo de Loyola, quien se dio cuenta de que su joven y apuesto compatriota no era fácil de convencer, y le espetaba frecuentemente: «¿de que sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?».Porque Francisco Javier frecuentaba lugares bulliciosos, y, sin caer en la vileza, perdía el tiempo hundido en banales entretenimientos. Al fin comprendió, y realizó junto a Iñigo los ejercicios espirituales. Luego, formando parte de la Orden jesuita, que nacía entonces, emitió los votos el 15 de agosto de 1534 en Montmartre. Era el inicio de su pasaporte para la eternidad.

Viajó a Italia junto a Iñigo para ver al papa Pablo III, quien les bendijo para que efectuaran el viaje a Tierra Santa, pero la guerra lo impidió. Entre tanto, Francisco Javier fue ordenado sacerdote en Venecia en 1537. Evangelizó por lugares del entorno, entre otros Bolonia. De nuevo en Roma, y siendo nombrado por el pontífice legado suyo para misionar Oriente, embarcó hacia Lisboa en 1540. Era la respuesta del papa a la petición cursada por el gobierno portugués solicitando el envío de misioneros a colonias que estaban bajo su amparo. En 1541, el mismo día en el que cumplía 35 años, el santo se embarcó rumbo a Goa. Fue un viaje cuajado de dificultades y sobresaltos. Conviviendo con personas socialmente conflictivas, afrontó enfermedades, malestares físicos y toda clase de precariedades que puedan imaginarse, surgidos en esa travesía por mar, tan larga e incómoda en aquellos tiempos. En este complejo escenario evangelizó a todos.

Cuatro grandes viajes marcaron la vida de este incansable apóstol, aunque hubo otros, de orden quizá menor, pero que muestran su afán misionero. Tras recalar en Mozambique, fue a la India, a las islas Molucas, al Japón y de nuevo a la India. Combatió con vigor la inmoralidad de gobernantes y tropas, aprendió las lenguas de estos lugares, y tradujo textos evangélicos que repetía hasta la saciedad en cualquier esquina. Se abría paso agitando con brío una campanilla: «Cristianos, amigos de Jesucristo, por amor de Dios, enviad a vuestros hijos y esclavos a la doctrina».Era un excepcional catequista; dejaba a los niños ensimismados escenificando el evangelio y envolviendo su labor con cánticos y oraciones. Su ardor apostólico inflamaba su corazón: «Si no encuentro una barca, iré nadando», decía. Defendió los derechos de los esclavos y oprimidos, vivió expuesto a incontables peligros; nunca se desanimó. Convirtió y bautizó a miles hasta quedar al borde de la extenuación, sin bajar la guardia en ningún instante. Entre los convertidos se hallaban componentes de tribus como los paravas, los makuas y hasta inquietantes samuráis. Consoló a los enfermos, y vivió como los más pobres.

Sufrió la tragedia del asesinato de 600 cristianos, un momento delicado que le hizo exclamar: «Estoy tan cansado de la vida que lo mejor para mí sería morir por nuestra santa fe». En su corazón se hallaba presente China cuando se dispuso a partir al país en abril de 1552. El viaje estuvo plagado de contratiempos; se vio abandonado hasta de los suyos, con excepción del joven intérprete y amigo chino Antonio. Mientras esperaba poder ser transportado clandestinamente a la isla de Shangchuan, escribía cartas. La última fue el 13 de noviembre de 1552. Confiaba a dos jesuitas: «Sabed cierto una cosa y no lo dudéis, que en gran manera le pesa al demonio que los de la Compañía del nombre de Jesús entren en la China […]. En esto no pongáis duda; porque los impedimentos que me tiene puestos y pone cada día, nunca acabaría de escribíroslos…».

Y así fue que diecinueve días más tarde enfermó gravemente y falleció en soledad. Dice la tradición que en el castillo de Javier, el Cristo «sonriente», ante el que oraba siempre su familia, lloró su muerte. Su cuerpo incorrupto se venera en Goa. Había sido agraciado con experiencias místicas, don de lenguas y de milagros. Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622. Benedicto XIV lo proclamó patrono de Oriente en 1748. Pío X en 1904 lo designó patrono de la Propagación de la Fe y patrón universal de las misiones.

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NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA 27 de Noviembre

«Esta devoción surgida tras las apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré no ha cesado de otorgar bendiciones, tal como Ella aseveró que sucedería a todo el que llevara pendida al cuello la medalla y lo hiciera con confianza»  

Como es bien conocido, tiene su origen en las sucesivas apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré, y en las indicaciones que Ella le dio. El bien que viene reportando desde que comenzó a difundirse es inconmensurable. Ha dado lugar a numerosas conversiones.

Los hechos extraordinarios se produjeron en la capilla de la casa madre que poseen en París las Hijas de la Caridad –comunidad a la que pertenecía Catalina–, sita en la rue du Bac, número 140, y en la que había ingresado el 21 de abril de 1830. De modo que cuando ese mismo año comenzó a recibir las gracias de María, era una feliz novicia que había tenido la fortuna de asistir a la solemne traslación de las reliquias de su fundador, san Vicente de Paúl; éstas se encontraban en Nôtre-Dame y eran acogidas por los padres lazaristas en su capilla de la calle Sèvres. Él había sido quien en un sueño, aunque ella no había visto antes su efigie, le ayudó a dilucidar su vocación en un momento en el que dudaba acerca de la Orden en la que debía ingresar.

Ya en los primeros meses de noviciado sus superiores apreciaron su piedad que sobresalía en medio de una inteligencia no especialmente brillante haciéndole pasar desapercibida. Su prudencia, la discreción que acompañaba a tantos rasgos de virtud, fueron también sus aliados para cumplir escrupulosamente la voluntad de la Virgen que no quiso que la noticia de sus apariciones vieran la luz en esos momentos. Catalina las confió únicamente a su confesor, el padre Aladel. La primera se produjo el 18 de julio de 1830 y lo que aconteció ese día, mientras la comunidad oraba, fue narrado por la religiosa al morir el sacerdote muchos años más tarde. Ella tan solo le sobrevivió unos meses.

Esta inicial visión de la santa y las sucesivas son bien conocidas por la profusa difusión que se les ha dado desde el primer momento. Antes de que se produjeran, Catalina había sido favorecida con distintas apariciones en las que, además de ver a su fundador, vio a Cristo presente en el Santísimo Sacramento y como «Rey crucificado». Pero ella deseaba vivir la gracia de la aparición de María que había solicitado por mediación de su fundador. Así que ese día de 1830, camino de la medianoche, mientras se hallaba en su lecho escuchó que alguien pronunciaba su nombre. Era un niño vestido de blanco, de cuatro o cinco años, quien le avisó de que la Virgen la estaba esperando. En pos del pequeño, que desprendía «destellos», caminó hacia la capilla y percibió el crujir de una delicada prenda. El misterioso niño hizo la presentación: «He aquí la Santísima Virgen», que ella acogió turbada, de modo que aquél tuvo que repetir estas palabras.

Sin salir de su asombro, la joven corrió a postrarse de rodillas ante la Virgen que la aguardaba sentada en un sillón junto al altar. Tuvo la inmensa gracia de poder apoyar sus manos sobre el halda de la Madre del cielo y de pasar junto a Ella lo que denominó el momento más feliz de su vida: «Sería imposible decir lo que experimenté. La Virgen me dijo cómo debía portarme con mi confesor y varias otras cosas».María le advirtió que Dios iba a confiarle una misión que le acarrearía tribulaciones, aunque las superaría buscando la gloria del Altísimo. En esa primera aparición ya le encomendó fundar la cofradía de las Hijas de María, indicación que fue materializada por el padre Aladel en 1840.

El 27 de noviembre de ese mismo año 1830, a las 17:30 h., hallándose en oración en la capilla, nuevamente vio a la Virgen vestida de blanco en dos escenas encadenadas. En una de ellas la contempló sobre un globo dorado rematado con una cruz; bajo sus pies oprimía a una serpiente. Le dijo: «Esta bola representa al mundo entero, a Francia y a cada persona en particular». En la segunda Catalina observó que de sus manos abiertas, cuyos dedos estaban enjoyados con bellísimos anillos de piedras preciosas, brotaban unos rayos de fulgurante intensidad que se extendían por doquier. La Virgen explicó: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que María consigue para los hombres»A continuación, apresada esta milagrosa aparición en un semicírculo, Catalina vio emerger la siguiente inscripción en letras de oro: «¡Oh María sin pecado concebida!, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Una voz le instó: «Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias».

El prodigio culminó al contemplar el reverso de la medalla conformada por la Virgen; apreció que estaba compuesta por una cruz sobre la letra «M», inicial de María. Abajo estaba clausurada por dos corazones, uno de ellos coronado de espinas y otro atravesado por una espada, símbolo de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. En diciembre de ese mismo año mientras oraba de nuevo, pero en este caso detrás del altar, vio el cuadro de la medalla. Era la última ocasión en la que se produjo esta aparición: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Virgen Santísima consigue para las personas que le piden… Ya no me verás más». 

Tal como vaticinó María, las pruebas llegaron enseguida. Su confesor, padre Aladel, fue el primero que no la creyó aconsejándole que se olvidara de ello. Pero, pasó el tiempo y el clamor interno para se cumpliera la petición de la Virgen persistía. El arzobispo de París, monseñor Quélen, tomó cartas en el asunto y concluyó reconociendo la autenticidad de los hechos. El padre Aladel acuñó la medalla, aunque faltaban algunos detalles. En la epidemia de cólera de 1832 la profusión que se hizo de la misma obró muchos milagros y conversiones. En 1846 el papa Gregorio XVI confirmó la veracidad de las apariciones. Catalina murió el 31 de diciembre de 1876.

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XXXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -CICLO B- 25 de Noviembre del 2018 SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

“«TÚ LO DICES; SOY REY»”

“VIVIRÉ PARA ALABAR, HACER REVERENCIA Y SERVIR A JESÚS MI REY”

SANTO EVANGELIO (Marcos 18, 33b-37)

En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?».

Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».

Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?».

Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

“Cristo vence, reina. ¡Viva Cristo Rey!”

La fiesta de Cristo Rey del Universo antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el Papa Pío XI. Pero en la reforma litúrgica de Pablo VI, el 1969, se trasladó al último domingo del año cristiano. Cristo es y debe ser el Rey de mi vida y de mi familia y quiere salvarnos; su “política” es la salvación. ¿Cómo es este Rey? “No un rey temporal, político, social que esclaviza a sus súbditos. Es un Rey pobre materialmente, pero rico espiritualmente; es un Rey entregado a la Causa encomendada por el Padre; es un Rey humilde, que sirve y ve las necesidades de cada súbdito y pone soluciones. Rey que sufre nuestras miserias, dolores y los comparte. Un Rey especial, porque tiene como trono, la cruz; como cetro, la verdad; como ley, el amor y el perdón; como vestidura, la humildad y la pureza; como corona, una de espinas labrada con todos los pecados nuestros. Este Rey pide súbditos fieles y felices de enarbolar su bandera, de servirle, de transmitir su ley y su mensaje, que no lo cambian por el rey de copas o rey-placer, ni por el rey de oros, el rey-dinero, ni por el rey de bastos o de espada, el rey-violencia. Dicen “Viva Cristo Rey” con los labios y con la vida. Miremos a san José Sánchez del Río, un joven cristero de 14 años, procesado y ejecutado por oficiales del gobierno mexicano del masón Plutarco Elías Calles, durante la Guerra Cristera. Gritó con toda su fuerza, estando su madre a un lado: “¡Viva Cristo Rey!”, antes que renegar de su fe cristiana.

CITAS PARA REFLEXIONAR:

  • “A los ojos de Dios la vida humana es valiosa, sacra e inviolable. Nadie puede despreciar la vida de otros o la propia”. Papa Francisco
  • “Los católicos nos sentimos bien integrados en el sistema democrático ”  Cardenal Ricardo Blázquez
  • “A veces la mujer se siente tan responsable y avergonzada de lo que ha pasado que no hace nada, pero Dios no quiere que estés aguantando malos tratos” Elena Valverde- Fundación Luz Casanova

IGLESIA NOTICIAS:

  • El día 21  Jornada Pro Orantibus, el Papa dejó este mensaje: “Gracias, hermanas y hermanos contemplativos, porque vosotros sois todo esto para el mundo: apoyo para los débiles, faros, antorchas y centinelas. Gracias por enriquecernos con tantos frutos de santidad, de misericordia y de gracia”.
  • El  jueves 22 se anunció la agenda del Papa Francisco para JMJ. Su visita es un “acercamiento al mundo del dolor, en donde hay jóvenes que viven en la marginalidad y la enfermedad”.
  • Por primera vez, el Mensaje del Santo Padre en preparación para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se publica en forma de video-mensaje “para que pueda llegar al mayor número de jóvenes y responder a su deseo, expresado durante el reciente proceso del Sínodo, de comunicarse con la Iglesia a través de formas más cercanas a su lenguaje”.
  • Ha sido elegido como Secretario General de la Conferencia Episcopal Mons. Luis Argüello García. En la actualidad es obispo auxiliar de Valladolid.
  • Este 25 de noviembre se celebra el “Día internacional de la Violencia contra la Mujer”. El 12,5% de las mujeres la han sufrido alguna vez en su vida, se duplica en el caso de las mayores de 60 años. El papel de la parroquia es clave en esta lucha.
  • La Iglesia reconoce abiertamente los abusos y tiene la firme decisión de erradicarlos. Estos hechos no se deben encubrir ni darles una respuesta equivocada.
  • Andalucía, con 8,4 millones de habitantes es una región de las más pobres de toda Europa. Según datos del INE (junio 2018), un 14% de hogares llegan a fin de mes con dificultad y un 31% de los andaluces corre riesgo de pobreza. Cáritas en 2017 ayudó a 257.000 personas y a caridad 41 millones de euros.
  • La Diócesis se sumó al Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico con “oración y mensaje de esperanza”.
  • Ha tenido lugar la decimosexta edición del Cursillo Fe-Cultura, organizado por la Diócesis de León,  ofreció un acercamiento al tema “Cultura humana y liturgia cristiana”, en sintonía con el objetivo del Programa Pastoral Diocesano para este curso 2018-2018: ”Intensificar la acción misionera de la Iglesia Diocesana, apoyados en el reconocimiento de que Dios actúa en los Sacramentos y la vida litúrgica”.

ORACIÓN: GRACIAS, SEÑOR.

Gracias, Señor, por ser nuestro Rey

Gracias, Señor, porque tu reino es la justicia

Gracias, Señor, porque tu reino es el servicio

Gracias, Señor, porque tus armas son el perdón

Gracias, Señor, porque tus armas son el amor

Gracias, Señor, porque tus armas son la misericordia

Gracias, Señor, porque tu castillo es el corazón del hombre

Gracias, Señor, porque tu corona no es de oro

Gracias, Señor, porque tus vestidos no son de seda

Gracias, Señor, porque tus pies van descalzos

Gracias, Señor, porque tu trono es una cruz

Gracias, Señor, porque nos esperas al final de los tiempos

Gracias, Señor, porque Tú eres el centro de nuestra vida

Gracias, Señor, por ser nuestro Rey

AMÉN

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XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -CICLO B- 18 de Noviembre

“ÉL ESTÁ CERCA, A LA PUERTA”

SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 13, 24-32

«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo el cielo.

Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

Palabra del Señor  

“Vivir cada día con amor y temblor como si fuera el último”

Es ciertamente impresionante el lenguaje “apocalíptico” con el que Jesús describe hoy el final de la historia. Grupos religiosos aprovechan estos discursos para obsesionar a sus adeptos, inclinados al fanatismo (adventistas, testigos de Jehová) y circulan de casa en casa infundiendo temor con el anuncio del inminente fin del mundo. ¿Qué hacer? El Señor ha venido una primera vez y vendrá una segunda vez en el futuro. La segunda venida no nos debe dar miedo; ella es una promesa, no una amenaza. Es la promesa de la que se nutre toda la experiencia cristiana. No olvidemos que nuestra vida es una peregrinación. Quien peregrina tiene siempre en cuenta, no sólo por dónde va, sino también a dónde se dirige, cuál es la meta de su viaje. Si nuestra meta es el cielo y la compañía con Dios y los santos, entonces tenemos que vigilar seriamente nuestros pasos, nuestros pensamientos, nuestros afectos, para no perder el rumbo del camino. Debemos tener todo preparado para que el Señor nos encuentre dignos de ser admitidos en su Reino. Debemos mirar con respeto y confianza a ese Cristo glorioso que viene a juzgar a todos. Estas lecturas no quieren llenarnos de angustia, sino que nos están anunciando la victoria y la salvación.

CITAS PARA REFLEXIONAR:

  • “El chismoso, la chismosa son gente que mata: mata a los demás, porque la lengua mata como un cuchillo. ¡Tened cuidado!“. Papa Francisco
  • “El mindfulness, «es una forma solapada de religiosidad budista» Vicente Jara, laico dominico
  • “Vivir cada día de nuestra vida como si fuera el último día de nuestra vida en la tierraSan Francisco de Sales       
  •  “La gloria de los mártires permanece, mientras que los regímenes de persecución pasanCardenal Angelo Becciu, Prefecto Congregación para la Causa de los Santos

IGLESIA NOTICIAS:

  • Este domingo 18 se celebra la II Jornada Mundial de los Pobres. El Papa celebrará con ellos la Eucaristía.
  • El  Papa Francisco  ha enviado un mensaje a los religiosos españoles: La Iglesia nos necesita profetas, “hombres y mujeres de esperanza”.
  • El Papa Francisco visitará el 30 y 31 de marzo 2019 Marruecos, las ciudades de Rabat y Casablanca, país con un islam «moderado» y con apenas católicos.
  • El Papa nombra secretario de Doctrina de la Fe a Scicluna, experto en la investigación de abusos, continuará en su puesto de arzobispo de Malta.
  • Las redes sociales, internet, son un medio para conocer a las comunidades contemplativas y ayudan a que surjan vocaciones. Se han dado casos de personas que no conocían esta realidad y por medio de web, visitan y  sienten la llamada de vivir así.
  • Los obispos españoles quieren pedir explicaciones al Gobierno tras el anuncio hecho sin consultar a padres y profesores para arrinconar aún más la asignatura de Religión en su reforma educativa. Gil Tamayo no aprueba la reforma educativa.
  • La Diócesis se suma al Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico con “oración y mensaje de esperanza” Pretende trasladar la cercanía de la Iglesia a las víctimas y a sus familias desde ese tinte espiritual y cristiano, la esperanza del mensaje del Evangelio, para rezar con y por ellos.
  • La Jornada Mundial de los Pobres surgió en noviembre de 2016 coincidiendo con el cierre del Año de la Misericordia y cuando el papa Francisco celebraba en la Basílica de San Pedro el Jubileo dedicado a las personas marginadas. Al finalizar su homilía, y de modo espontáneo, el papa expresó su deseo de que “quisiera que hoy fuera la Jornada de los pobres”. Desde entonces se celebra en toda la Iglesia universal el último domingo del tiempo ordinario (el domingo XXXIII) previo a la fiesta de Cristo Rey.

ORACIÓN:  NADA SIN TI, SEÑOR

El final, sin Ti, Señor

no será tan feliz.

El mañana, sin Ti, Señor

no será como el mundo nos ofrece.

NADA SIN TI, SEÑOR

La guerra, sin Ti, no se apagará.

El odio, sin Ti, no desaparecerá.

La esperanza, sin Ti, no será posible.

NADA SIN TI, SEÑOR

La eternidad, sin Ti, no la alcanzaremos.

El cielo, sin Ti, no es posible vivir.

NADA SIN TI, SEÑOR

Ayúdanos a pensar en Ti.

A creer en Ti.

A esperar en Ti.

A soñar en Ti.

NADA SIN TI, SEÑOR.   AMÉN

“16 VALIENTES TESTIGOS DEL SEÑOR”

BEATIFICADOS EN BARCELONA

9 Religiosos de la Congregación de San Pedro ad Víncula.

1.-PADRE TEODORO ILLERA: Ejerció el sacerdocio y desempeñó las funciones de educador y superior local; fue detenido y martirizado en  Pallejà.

2.-HNO. JOAQUÍN GÓMEZ : Religioso fiel y cumplidor que mereció la confianza de sus superiores. Fue arrestado y martirizado con los otros religiosos

3.-HNO. MÁXIMO FRANCO: Era el mayor de 14 hermanos. Ingresó en la Congregación a los 19 años. Desempeñó funciones de educador con los niños del Asilo Durán de Barcelona, Tenía un alto sentido de responsabilidad; era de trato jovial y buen guía de sus alumnos; fue virtuoso, piadoso y de gran amor a la Virgen.

4.-HNO. JOAQUÍN JOSÉ PUENTE: Era fervoroso y observante, admiraban su aplicación y piedad, atendía responsablemente a los menores acogidos. Visitando a los religiosos de Sant Feliu, fue apresado con ellos.  Asesinado junto al río Llobregat, su agonía se prolongó durante cuatro horas; al recoger los cadáveres un miliciano le vio con vida y le sumergió la cabeza en el río hasta darle muerte. 

5.-HNO. BERNARDO PUENTE: Reflexivo y piadoso; unía esfuerzo, estudio y cordialidad; su preocupación social la convertía en oración y servicio. Mostró fidelidad, fortaleza y firmeza en su fe. Fue ejecutado en Montjuïc.

6.-HNO. ESTANISLAO DE KOSTKA TAJADURA: Tenía el cargo de enfermero debido a su sensibilidad y dedicación. Actuó con fidelidad, fe, fortaleza y prudencia en los diferentes pasos de la persecución religiosa. En Alcañiz (Teruel) fue ejecutado.

7.-HNO. ÁNGEL DE LA IGLESIA : Era inteligente y bondadoso, noble y humilde. Su vida y su conducta fueron intachables, era un verdadero ángel. Encarcelados en la checa de Sant Elies, ejecutado en Rabassada y arrojado a una fosa común.

8.-HNO. RICARDO GUERRA: Virtuoso religioso, prototipo de buen educador, jovial y comprensivo. Ejecutado en Rabassada.

9.-HNO. ACACIO Mª CALLEJA: Fue amante de su vocación, obediente, atento a las necesidades de los alumnos. Muestra su espíritu fraterno en la vida comunitaria. Ejecutado en Rabassada.

  1. GREGORIO DÍEZ: Ferviente católico, padre ejemplar, practicó la hospitalidad, la justicia y el amor al prójimo. No dudó en acoger en su casa a los religiosos que lo solicitaron. Ejecutado en Rabassada.

SRA. CAMILA DÍEZ: Era bondadosa y sencilla con todo el mundo, hospitalaria, favorecía la práctica religiosa de los alojados en su casa. Ejecutada en Rabassada.

  1. ELISEO MORADILLO: fue arrestado en casa de Gregorio, aceptó el riesgo que le suponía vivir con los religiosos y ayudar todo lo que era posible.

3 Religiosas de la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor- HNA. ANDREA SOLANS, HNA. Mª AUXILIO NOGUERA  y HNA.PATROCINIO VILANOVA: Los rasgos franciscanos de sencillez, humildad y la alegría eran vividos por cada una de estas tres hermanas de manera muy notoria. La Eucaristía diaria, que tanto amaba el beato José Tous, les infundió la fuerza necesaria para sufrir con Cristo.

Religiosa de la Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones: MADRE CARLOTA DE LA VISITACIÓN DUQUE: En ella destaca su espíritu de oración y piedad, su bondad, amabilidad y firmeza de carácter. Sobresalió en fidelidad, entrega y servicio a la Fundadora y a la Congregación. 

Mensaje del Papa Francisco para la II Jornada

Mundial de los Pobres 2018:

“Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”

1. «Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» (Sal 34, 7). Las palabras del salmista se vuelven también las nuestras a partir del momento en que somos llamados a encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de “pobres”. Quien escribe tales palabras no es ajeno a esta condición, al contrario. Él tiene experiencia directa de la pobreza y, sin embargo, la transforma en un canto de alabanza y de acción de gracias al Señor. Este salmo permite también a nosotros hoy comprender quiénes son los verdaderos pobres a los que estamos llamados a volver nuestra mirada para escuchar su grito y reconocer sus necesidades.

Se nos dice, ante todo, que el Señor escucha los pobres que claman a Él y que es bueno con aquellos que buscan refugio en Él con el corazón destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusión. Escucha a cuantos son atropellados en su dignidad y, a pesar de ello, tienen la fuerza de alzar su mirada hacia lo alto para recibir luz y consuelo. Escucha a aquellos que son perseguidos en nombre de una falsa justicia, oprimidos por políticas indignas de este nombre y atemorizados por la violencia; y aun así saben que en Dios tienen a su Salvador. Lo que surge de esta oración es ante todo el sentimiento de abandono y confianza en un Padre que escucha y acoge. En la misma onda de estas palabras podemos comprender más a fondo lo que Jesús proclamó con las bienaventuranzas: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5, 3).

En virtud de esta experiencia única y, en muchos sentidos, inmerecida e imposible de describir por completo, nace por cierto el deseo de contarla a otros, en primer lugar a aquellos que son, como el salmista, pobres, rechazados y marginados. En efecto, nadie puede sentirse excluido del amor del Padre, especialmente en un mundo que con frecuencia pone la riqueza como primer objetivo y hace que las personas se encierren en sí mismas.

 

2. El salmo caracteriza con tres verbos la actitud del pobre y su relación con Dios. Ante todo, “gritar”. La condición de pobreza no se agota en una palabra, sino que se transforma en un grito que atraviesa los cielos y llega hasta Dios. ¿Qué expresa el grito del pobre si no es su sufrimiento y soledad, su desilusión y esperanza? Podemos preguntarnos: ¿cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no alcanza a llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles? En una Jornada como esta, estamos llamados a hacer un serio examen de conciencia para darnos cuenta si realmente hemos sido capaces de escuchar a los pobres.

El silencio de la escucha es lo que necesitamos para poder reconocer su voz. Si somos nosotros los que hablamos mucho, no lograremos escucharlos. A menudo me temo que tantas iniciativas, aunque de suyo meritorias y necesarias, estén dirigidas más a complacernos a nosotros mismos que a acoger el clamor del pobre. En tal caso, cuando los pobres hacen sentir su voz, la reacción no es coherente, no es capaz de sintonizar con su condición. Se está tan atrapado en una cultura que obliga a mirarse al espejo y a cuidarse en exceso, que se piensa que un gesto de altruismo bastaría para quedar satisfechos, sin tener que comprometerse directamente.

3. El segundo verbo es “responder”. El Señor, dice el salmista, no sólo escucha el grito del pobre, sino que responde. Su respuesta, como se testimonia en toda la historia de la salvación, es una participación llena de amor en la condición del pobre. Así ocurrió cuando Abrahán manifestaba a Dios su deseo de tener una descendencia, no obstante él y su mujer Sara, ya ancianos, no tuvieran hijos  (cf. Gén 15, 1-6). Sucedió cuando Moisés, a través del fuego de una zarza que se quemaba intacta, recibió la revelación del nombre divino y la misión de hacer salir al pueblo de Egipto (cf. Éx 3, 1-15). Y esta respuesta se confirmó a lo largo de todo el camino del pueblo por el desierto: cuando el hambre y la sed asaltaban  (cf. Éx 16, 1-16; 17, 1-7), y cuando se caía en la peor miseria, la de la infidelidad a la alianza y de la idolatría (cf. Éx32, 1-14).

La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a retomar la vida con dignidad. La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en Él obre de la misma manera dentro de los límites de lo humano. La Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de toda región para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío. Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un signo de compartir para cuantos pasan necesidad, que hace sentir la presencia activa de un hermano o una hermana. Los pobres no necesitan un acto de delegación, sino del compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor. La solicitud de los creyentes no puede limitarse a una forma de asistencia – que es necesaria y providencial en un primer momento –, sino que exige esa «atención amante» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 199) que honra al otro como persona y busca su bien.

4. El tercer verbo es “liberar”. El pobre de la Biblia vive con la certeza de que Dios interviene en su favor para restituirle dignidad. La pobreza no es buscada, sino creada por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia. Males tan antiguos como el hombre, pero que son siempre pecados, que involucran a tantos inocentes, produciendo consecuencias sociales dramáticas. La acción con la cual el Señor libera es un acto salvación para quienes le han manifestado su propia tristeza y angustia. Las cadenas de la pobreza se rompen gracias a la potencia de la intervención de Dios. Tantos salmos narran y celebran esta historia de salvación que se refleja en la vida personal del pobre: «Él no ha mirado con desdén ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocultó su rostro y lo escuchó cuando pidió auxilio» (Sal 22, 25). Poder contemplar el rostro de Dios es signo de su amistad, de su cercanía, de su salvación. «Tú viste mi aflicción y supiste que mi vida peligraba, […] me pusiste en un lugar espacioso» (Sal 31, 8-9). Ofrecer al pobre un “lugar espacioso” equivale a liberarlo de la “red del cazador” (cf. Sal91, 3), a alejarlo de la trampa tendida en su camino, para que pueda caminar expedito y mirar la vida con ojos serenos. La salvación de Dios toma la forma de una mano tendida hacia el pobre, que ofrece acogida, protege y hace posible experimentar la amistad de la cual se tiene necesidad. Es a partir de esta cercanía, concreta y tangible, que comienza un genuino itinerario de liberación: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 187).

5. Me conmueve saber que muchos pobres se han identificado con Bartimeo, del cual habla el evangelista Marcos (cf. 10, 46-52). El ciego Bartimeo «estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna» (v. 46), y habiendo escuchado que pasaba Jesús «empezó a gritar» y a invocar el «Hijo de David» para que tuviera piedad de él (cf. v. 47). «Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más fuerte» (v. 48). El Hijo de Dios escuchó su grito: «“¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Rabbunì, que recobre la vista!”» (v. 51). Esta página del Evangelio hace visible lo que el salmo anunciaba como promesa. Bartimeo es un pobre que se encuentra privado de capacidades básicas, como son la de ver y trabajar. ¡Cuántas sendas conducen también hoy a formas de precariedad! La falta de medios básicos de subsistencia, la marginación cuando ya no se goza de la plena capacidad laboral, las diversas formas de esclavitud social, a pesar de los progresos realizados por la humanidad… Como Bartimeo, ¡cuántos pobres están hoy al borde del camino en busca de un sentido para su condición! ¡Cuántos se cuestionan sobre el porqué tuvieron que tocar el fondo de este abismo y sobre el modo de salir de él! Esperan que alguien se les acerque y les diga: «Ánimo. Levántate, que te llama» (v. 49).

Lastimosamente a menudo se constata que, por el contrario, las voces que se escuchan son las del reproche y las que invitan a callar y a sufrir. Son voces destempladas, con frecuencia determinadas por una fobia hacia los pobres, considerados no sólo como personas indigentes, sino también como gente portadora de inseguridad, de inestabilidad, de desorden para las rutinas cotidianas y, por lo tanto, merecedores de rechazo y apartamiento. Se tiende a crear distancia entre ellos y el proprio yo, sin darse cuenta que así se produce el alejamiento del Señor Jesús, quien no los rechaza sino que los llama así y los consuela. Con mucha pertinencia resuenan en este caso las palabras del profeta sobre el estilo de vida del creyente: «soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; […] compartir tu pan con el hambriento, […] albergar a los pobres sin techo, […] cubrir al que veas desnudo» (Is 58, 6-7). Este modo de obrar permite que el pecado sea perdonado (cf. 1Pe 4, 8), que la justicia recorra su camino y que, cuando seremos nosotros lo que gritaremos al Señor, Él entonces responderá y dirá: ¡Aquí estoy! (cf. Is 58, 9).

6. Los pobres son los primeros capacitados para reconocer la presencia de Dios y dar testimonio de su proximidad en sus vidas. Dios permanece fiel a su promesa, e incluso en la oscuridad de la noche no hace faltar el calor de su amor y de su consolación. Sin embargo, para superar la opresiva condición de pobreza es necesario que ellos perciban la presencia de los hermanos y hermanas que se preocupan por ellos y que, abriendo la puerta del corazón y de la vida, los hacen sentir amigos y familiares. Sólo de esta manera podremos «reconocer la fuerza salvífica de sus vidas» y «ponerlos en el centro del camino de la Iglesia» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 198).

En esta Jornada Mundial estamos invitados a hacer concretas las palabras del Salmo: «los pobres comerán hasta saciarse» (Sal 22, 27). Sabemos que en el templo de Jerusalén, después del rito del sacrificio, tenía lugar el banquete. En muchas Diócesis, esta fue una experiencia que, el año pasado, enriqueció la celebración de la primera  Jornada Mundial de los Pobres. Muchos encontraron el calor de un una casa, la alegría de una comida festiva y la solidaridad de cuantos quisieron compartir la mesa de manera simple y fraterna. Quisiera que también este año y en el futuro esta Jornada fuera celebrada bajo el signo de la alegría por redescubrir el valor de estar juntos. Orar juntos y compartir la comida el día domingo. Una experiencia que nos devuelve a la primera comunidad cristiana, que el evangelista Lucas describe en toda su originalidad y simplicidad: «Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. […]Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno» (Hch 2, 42. 44-45).

7. Son innumerables las iniciativas que diariamente emprende la comunidad cristiana para dar un signo de cercanía y de alivio a las variadas formas de pobreza que están ante nuestros ojos. A menudo la colaboración con otras realidades, que no están motivadas por la fe sino por la solidaridad humana, hace posible brindar una ayuda que solos no podríamos realizar. Reconocer que, en el inmenso mundo de la pobreza, nuestra intervención es también limitada, débil e insuficiente hace que tendamos la mano a los demás, de modo que la colaboración mutua pueda alcanzar el objetivo de manera más eficaz. Nos mueve la fe y el imperativo de la caridad, pero sabemos reconocer otras formas de ayuda y solidaridad que, en parte, se fijan los mismos objetivos; siempre y cuando no descuidemos lo que nos es propio, a saber, llevar a todos hacia Dios y a la santidad. El diálogo entre las diversas experiencias y la humildad en el prestar nuestra colaboración, sin ningún tipo de protagonismo, es una respuesta adecuada y plenamente evangélica que podemos realizar.

Frente a los pobres, no es cuestión de jugar a ver quién tiene el primado de la intervención, sino que podemos reconocer humildemente que es el Espíritu quien suscita gestos que son un signo de la respuesta y cercanía de Dios. Cuando encontramos el modo para acercarnos a los pobres, sabemos que el primado le corresponde a Él, que ha abierto nuestros ojos y nuestro corazón a la conversión. No es protagonismo lo que necesitan los pobres, sino ese amor que sabe esconderse y olvidar el bien realizado. Los verdaderos protagonistas son el Señor y los pobres. Quien se pone al servicio es instrumento en las manos de Dios para hacer reconocer su presencia y su salvación. Lo recuerda San Pablo escribiendo a los cristianos de Corinto, que competían ente ellos por los carismas, en busca de los más prestigiosos: «El ojo no puede decir a la mano: “No te necesito”, ni la cabeza, a los pies: “No tengo necesidad de ustedes”» (1Cor 12, 21). El Apóstol hace una consideración importante al observar que los miembros que parecen más débiles son los más necesarios (cf. v. 22); y que «los que consideramos menos decorosos son los que tratamos más decorosamente. Así nuestros miembros menos dignos son tratados con mayor respeto, ya que los otros no necesitan ser tratados de esa manera» (vv. 23-24). Mientras ofrece una enseñanza fundamental sobre los carismas, Pablo también educa a la comunidad en la actitud evangélica respecto a los miembros más débiles y necesitados. Lejos de los discípulos de Cristo sentimientos de desprecio o de pietismo hacia ellos; más bien están llamados a honrarlos, a darles precedencia, convencidos de que son una presencia real de Jesús entre nosotros. «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25,40).

8. Aquí se comprende cuánta distancia existe entre nuestro modo de vivir y el del mundo, el cual elogia, sigue e imita a quienes tienen poder y riqueza, mientras margina a los pobres, considerándolos un desecho y una vergüenza. Las palabras del Apóstol son una invitación a darle plenitud evangélica a la solidaridad con los miembros más débiles y menos capaces del cuerpo de Cristo: «¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría» (1Cor 12, 26). Del mismo modo, en la Carta a los Romanos nos exhorta: «Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes» (12, 15-16). Esta es la vocación del discípulo de Cristo; el ideal al cual aspirar con constancia es asimilar cada vez más en nosotros los «sentimientos de Cristo Jesús» (Flp 2,5).

9. Una palabra de esperanza se convierte en el epílogo natural al que conduce la fe. Con frecuencia son precisamente los pobres los que ponen en crisis nuestra indiferencia, hija de una visión de la vida en exceso inmanente y atada al presente. El grito del pobre es también un grito de esperanza con el que manifiesta la certeza de ser liberado. La esperanza fundada sobre el amor de Dios que no abandona a quien en Él confía (cf. Rom 8, 31-39). Santa Teresa de Ávila en su Camino de perfección escribía: «La pobreza es un bien que encierra todos los bienes del mundo. Es un señorío grande. Es señorear todos los bienes del mundo a quien no le importan nada» (2, 5). Es en la medida que seamos capaces de discernir el verdadero bien que nos volveremos ricos ante Dios y sabios ante nosotros mismos y ante los demás. Así es: en la medida que se logra dar el sentido justo y verdadero a la riqueza, se crece en humanidad y se vuelve capaz de compartir.

10. Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6, 1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene.

Papa Francisco

Vaticano, 13 de junio de 2018

Memoria litúrgica de San Antonio de Padua

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XXXI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO -CICLO B- 4 Noviembre

 “NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS”

SANTO EVANGELIO (Marcos 12, 28b-34)

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamientos mayores que éstos. Él replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús viendo que había respondido sensatamente le dijo: No estás lejos del Reino de Dios.

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor  

“EN ESTO ESTÁ LA PERFECCIÓN: EN EL AMOR A DIOS Y AL PRÓJIMO”

La ley de Moisés se había ido llenando de preceptos, urgía pues saber qué era lo esencial entre tantas reglas. Al fin llegó Jesús y dijo: amar a Dios es amar a los hombres y amar a los hombres es practicar con ellos el respeto, la verdad y la justicia. Debemos amar a Dios porque Él nos amó primero, creándonos, redimiéndonos y nos está santificando a través de su Espíritu. Debemos amarlo con todo lo que somos y tenemos: mente, afectos, voluntad. Debemos amarlo cumpliendo sus mandamientos y sobre todo, amando a nuestros hermanos, que también son hijos de Dios. Sólo así le manifestaremos nuestra gratitud y nuestro cariño de hijos, de criaturas amadas por Él.  ¿Quién es mi prójimo? Mi prójimo es mi esposo, mi esposa, mis hijos, los suegros, los parientes, los amigos, los vecinos, los de mi pueblo, los del pueblo de al lado, mis compañeros de trabajo, mis empleados, mi jefe. Mi prójimo es también, el que no me cae bien, el que me ha hecho alguna maldad, el que habla mal de mí. Debemos amar al prójimo siempre y en todo lugar porque es nuestro hermano, creado por Dios, redimido por Cristo, santificado por el Espíritu. 

CITAS PARA REFLEXIONAR:

  • “Necesitamos cristianos sonrientes, no porque se toman las cosas a la ligera, sino porque son ricos de la alegría de Dios, porque creen en el amor y viven para servir“. Papa Francisco
  • “Al atardecer de la vida, te examinarán del amor San Juan de la Cruz
  • “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo…León Tolstoi
  • “Adorar la Hostia santa debería ser el centro de la vida de todo hombre” Carlos de Foucauld

IGLESIA NOTICIAS:

  • El  Papa ha hablado en la audiencia general de los miércoles, dentro de su ciclo de catequesis, sobre el 6º mandamiento “no cometerás adulterio”.
  • El Vaticano desmiente al Gobierno sobre la inhumación de Franco. La Diócesis de Madrid al igual que el Vaticano remite a la familia.
  • Lo que se ha celebrado en Roma ha resultado ser más que un Sínodo sobre pastoral juvenil, cambia el modo de entender la misión de la Iglesia.
  • Secuestran a cinco religiosas misioneras de Marta y María, hiriendo a otras dos en el sureste de Nigeria, cuando regresaban de un funeral.
  • El Tribunal Supremo de Pakistán ha absuelto a la cristiana Asia Bibi, de pena de muerte por blasfemia en 2009, grupos islamistas pedían su ejecución.
  • Cada día salen 300 hondureños de su país huyendo de las amenazas de las maras, la pobreza extrema y un Gobierno opresor. La caravana de emigrantes es la forma de viajar con seguridad.
  • Del 28 de diciembre al 1 de enero, organizado por la comunidad de Taizé, se celebra en Madrid el Encuentro Europeo de Jóvenes, evento ecuménico.
  • La Diócesis pone en marcha el Ciclo de Formación Permanente del Clero para reforzar el objetivo pastoral de “intensificar la acción misionera de la Iglesia”. Será el lunes día 5  a partir de las 11 h. en el Salón San Isidoro de la Real Colegiata con una conferencia en la que el vicario de pastoral, Jesús Miguel Martín, presentará las prioridades del Programa Pastoral del curso 2018-2019.
  • Con motivo de la celebración del Día de la Iglesia Diocesana el próximo domingo día 11, el lema elegido es “Somos una gran familia contigo”. Se nos recuerda a los laicos nuestra pertenencia a la diócesis, siempre dispuestos a aportar  nuestra contribución a los proyectos diocesanos, siguiendo la invitación de nuestro pastor.
  • El obispo don Julián López presidió la conmemoración de los fieles difuntos de la Diócesis con una misa estacional en la Catedral y un responso solemne en el claustro.

ORACIÓN: HAZME  VIVIR, SEÑOR, COMO TÚ DICES Y VIVES

Que haga, no aquello que el  mundo espera,

sino aquello que Tú deseas:

para construir tu Reino  siendo tu sal y tu luz

Con tu fuerza, Señor, y en  tu Palabra

que viva con el fervor de  tus discípulos

con la sencillez de María

o arropado con el testimonio  de los mártires

Pero, Señor, que no viva de  espaldas a tu Verdad:

que mi “sí” a tu voluntad,

se manifieste en un  compromiso sincero por un mundo mejor

que mi “si” a tu Palabra

sea luego imagen real de lo  que pienso y realizo

Que lejos de desafinar en mi  existencia cristiana

sepa armonizar mi idea, con  mi práctica

mis ilusiones, con mis  realidades

mis anhelos, con mis luchas  diarias

mi amistad contigo, con la  fraternidad del día a día.   AMÉN

«¡ADIÓS ABUELA!»

A principios de verano murió mi abuela. Por primera vez vi llorar a mi padre. Mi madre y mis hermanos querían consolarlo, pero acabamos todos llorando. Yo no lo entendía pero estaba triste al ver que mi padre y mi madre estaban tristes.

Antes de acostarnos conversamos con mamá. Mi hermanito quería saber quién había hecho morir a la abuela.  “Nadie tiene la culpa. Estaba enferma y llegó un momento que ya no pudo vivir más”. Yo tenía miedo que le pasase lo mismo a mi madre, a mi padre, o a mí. Mamá me explicó que siempre tendríamos la hermana mayor  y la tía para hacernos la comida y cuidar de nosotros.

-¿Tú crees que la abuela está triste por haber muerto? – preguntó mi hermana a papá. El padre respondió: Puede ser que la abuela esté un poco triste ya que es bonito vivir y la abuela amaba mucho la vida. Pero estoy seguro de que se ha ido a acurrucar en el corazón de Dios y allí ya no estará más triste.

Mis padres me preguntaron si deseaba verla. Me cogí de la mano de mi padre y entré. La abuela parecía dormida.  A su lado una vela encendida. El abuelo, sentado en una silla, cuando me vio me llamó: “Olga, ven a mi lado”. Subí a su regazo para mirar juntos la abuela. Después dije adiós a la abuela, le eché un beso y salí.

En la iglesia había muchas flores preciosas. El sacerdote también estaba triste. Nos dijo que era normal estar triste. También Jesús murió y Dios lo resucitó. Comprendí que podemos fiarnos de Dios que nunca nos abandona.

En el cementerio cada uno dejó una flor sobre la caja. Yo le puse una rosa de su jardín diciéndole que la amaría siempre. El verano ya pasó sin la abuela. Acaba de telefonear mi tía para decirme que vendrá el miércoles con un pastel hecho según la receta de la abuela. ¡La merienda que nos espera!

REFLEXIÓN: Cuando se produce la pérdida de un familiar a menudo los sentimientos suben incontrolados a flor de piel, no conseguimos formular un razonamiento coherente, las lágrimas distorsionan una deseada mirada objetiva y serena… ¿Y los niños? Se aparta del bullicio, considerado no apto para ellos. Da vergüenza que los niños intuyan en los adultos los sentimientos de culpabilidad que se desatan, la falta de esperanza y el “papel mojado” de creencias teorizadas.

Afortunadamente en algunas familias la pérdida de un familiar es un evento que, como el nacer, forma parte de la vida normal y se asume con madurez humana y espiritual. Lo hemos visto en el relato anterior. Entonces, lo positivo para los niños es que lo puedan vivir en directo, dejando de ser para ellos un tema tabú. Seguro que aquel testimonio catequético de los adultos quedará grabado en el “disco duro” del niño y lo preparará para los muchos duelos que tendrá que afrontar a lo largo de la vida. La forma cómo viven los adultos el tránsito de un familiar o amigo puede ser decisivo para la transmisión de la fe o de la no fe a un niño, más que la impartición de dos años de catequesis, por bien hecha que se haga.

“Sabemos que hasta ahora todo el universo creado gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos el Espíritu como primicias de lo que vendrá, gemimos en nuestro interior, anhelando ser plenamente hijos, cuando nuestro cuerpo sea redimido. Nosotros esperamos lo que no vemos, y lo anhelamos con constancia”. (Romanos 80, 22-25)              

 José Perich

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XXX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO -CICLO B -28 de Octubre

“QUE RECOBRE LA VISTA”

SANTO EVANGELIO (Marcos 10, 46-52)

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.» Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?».

El ciego le contestó: «Rabbuni, que recobre la vista».

Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor  

“LA FE TIENE SU PROCESO”

A la orilla del camino, aparece Bartimeo, humilde ciego y mendigo, quien está en el lugar preciso para captar más limosnas. Su rutina se rompe, cuando se entera que cerca de él pasa Jesús. Además de su ceguera y su pobreza, es reprimido para que se calle; su despojo es más radical cuando arroja el manto y, dando un salto, va hacia Jesús, un gesto de confianza total. ¿Resultado? Logra su objetivo: Jesús, se detiene ante él y lo llama, logrando su curación. Ahora Jesús tiene un nuevo discípulo, quien ha recibido el don de la vista y se caracteriza por su fe. Y nosotros, ¿qué? Me regocija saber que Jesús se deja cambiar de rumbo ante mí llamada, que va a detenerse para escucharme. Quiero tener esa franqueza y esa libertad delante de Dios, y pedirle lo que realmente necesito para mi vida. Sin palabrerías ni oraciones floridas ni fórmulas de otros, con mi necesidad. Señor, que yo vea el bien y su fecundidad en medio de tantas tinieblas. Que yo te vea en todo y en todos… que mi fe me lance audazmente a confiar ciegamente esperándolo TODO de Ti.

CITAS PARA REFLEXIONAR:

  • “¡Que la compañía de los santos nos ayude a reconocer que Dios nunca nos abandona, para que podamos vivir y testimoniar la esperanza en esta tierra!“. Papa Francisco
  • “Jesús está siempre a los pies del hombre. Desde Cáritas, tenemos que estar siempre a los pies de los hombres, a su servicio Mons. Amadeo, Obispo
  • “La muerte es la llave de oro que abre el palacio de la eternidad Milton

IGLESIA NOTICIAS:

  • El  Papa Francisco leerá en la Misa de clausura del Sínodo la carta a los jóvenes, redactada por 8 participantes en la XV Asamblea General Ordinaria.
  • Se ha dado a conocer la agenda del Papa para los meses de noviembre, diciembre y enero, en este mes viajará del 23 al 28 a Panamá a la Jornada Mundial de la Juventud.
  • El 31 de octubre, tendrá lugar por primera vez en la Ciudad Eterna la «Procesión de los Santos».
  • El porcentaje mundial de católicos ha disminuido del 0,05 %, igual que el año pasado, situándose en un 17,67 %. El número total de sacerdotes en el mundo este año también ha disminuido, alcanzando una cuota de 414.969 (-687). De nuevo, se señala una disminución considerable en Europa.
  • El Congreso despeja el camino de la ley de eutanasia del PSOE, tras rechazar el veto del PP, mientras la ley de cuidados paliativos sigue en parada. «Curar es caro y la eutanasia sale gratis». Según la OMC, solo el 1% de los enfermos terminales la solicita. Tampoco la reclaman los médicos.
  • El PSOE y los nacionalistas apoyan a Podemos en su proposición de despenalizar las ofensas religiosas.
  • Gran alarma en los padres: escuelas navarras impondrán juegos eróticos para niños de 0 a 6 años y que  también incluye plantearse si es niño o niña antes de los 12 años.
  • La Diócesis de Granada y de Valladolid promueven la causa de beatificación de Isabel La Católica.
  • El XV Encuentro de obispos y laicos de la Provincia Eclesiástica reivindica la “nueva misión” de los movimientos y asociaciones de Apostolado Seglar. Una delegación de la Diócesis de León, encabezada por el obispo Don Julián, participó en este encuentro que acogía el pasado día 20 de Seminario Metropolitano de Oviedo para plantear la importancia de la formación, la espiritualidad y la vida comunitaria con el fin de “potenciar la misión de los laicos desde el testimonio de vida cristiana”

 ORACIÓN: ¡NO PASES DE LARGO, SEÑOR!

Necesito que te detengas, Señor;

¿Te detendrás, Señor?

¿Me concederás un minuto de tu eterno tiempo?

¿Me hablarás con palabras de amor?

¿Me enseñarás el sendero que lleva a tu presencia?

Me pondré en pie, para que me veas

Gritaré, para que me escuches

Buscándote para hablarte de lo mío

Preguntando por Ti, para saber más de Ti

Queriendo salir de muchos rincones oscuros

Acércate y, pronto sabrás, que soy un pobre hombre

Que, creyendo ver, me falta descubrir lo más importante

Que, creyendo amar, lo hago a mi manera

Que, estando seguro de mi mismo, soy barco a la deriva

Por eso, como Bartimeo, Señor, te digo:

¡TEN COMPASIÓN DE MÍ!

«LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS»

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La Fiesta de Todos los Santos es, sin duda, un gran triunfo de toda la Iglesia. Se conmemoran y recuerdan a todos esos hermanos nuestros que ya viven eternamente en la cercanía de Dios. La idea de esta festividad surgió con motivo del auge de las catacumbas romanas y el miedo a que fueran profanados los cuerpos allí depositados

Seguramente hemos asistido a alguna de estas liturgias de canonización. Alguien se dirige al Papa, suplicándole que escriba el nombre de los beatos o de los santos, en el libro “Martirologio romano”, la inmensa mayoría llevaron una vida ejemplar y murieron ejemplarmente. Para muchos el comportamiento de muchos mártires resulta incómodo, perturbador y hasta inoportuno su reconocimiento, especialmente los recientes, así tenemos a las miles de canonizaciones de la Guerra Civil española.   

Que cada uno escoja a aquellos santos por los que sienta más aprecio y que le sea más fácil invocar su intercesión, tenemos muchos donde y a quien escoger.

¿Es posible seguir a Jesús en estos tiempos?- ¿Está de moda ser santo? Interrogantes que sólo esperan y merecen una respuesta: ¡SI! ¡Es posible seguir a Cristo en medio de tanta mediocridad! ¿Cómo? Siendo diferentes a los modelos que nos propugna una sociedad saturada de falsos ídolos pero necesitada de auténticos referentes de justicia y de paz, de amor y de verdad.

 «CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS»

El día de Todos los Santos junto con Todos los Difuntos es un perfecto acorde de dos celebraciones en una misma nota: la eternidad.  El día de Todos los Difuntos es un entrar en el corazón y en el alma para escuchar, como si fuera la primera vez, “no perdáis la calma”. Podemos perder la calma: cuando impotentes y preocupados asistimos desanimados a las limitaciones de los espacios y de los tiempos donde vivimos. Podemos perder la calma: cuando nos creemos eternamente estables, indestructibles y ansiosos en esta tierra y entonces, la hermana muerte, llama a nuestro orgullo recordándonos que –además de engreídos y estar equivocados- somos existencialmente caducos.

Podemos perder la calma: cuando la FE se debilita y, en vez de vivirla como apertura a Dios, nos cerramos en banda a toda posibilidad de salvación.

Como cristianos sabemos, y lo manifestamos especialmente en este día, que la muerte no tiene la última palabra. Hoy, como cristianos, nos sentimos especialmente sensibles con aquellos que partieron. Lo hacemos, con lo mejor que tenemos: con nuestra oración sincera, cuya fuerza, significado y valor sólo lo conoce Dios pero que, afecta de lleno, al futuro feliz de los que nos han precedido.

Seamos solidarios y agradecidos con tantos difuntos anónimos con los cuales Dios posibilitó y facilitó nuestra vida y la fe de cada día. Y pidamos por aquellos que fueron nuestros enemigos, que nos hicieron daño, porque como cristianos Dios también nos movilizó al amor que es el perdón.

 

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XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -CICLO B- 16 de Septiembre

«TÚ ERES EL MESÍAS»

“COJEREMOS JUNTOS LA CRUZ DE CADA DÍA… TÚ ME SOSTENDRÁS”

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

SEGÚN SAN MARCOS 8, 27-35

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas».

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.»

Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».

Y llamando a la gente y a sus discípulos, y les dijo:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma».

Palabra del Señor

“¿QUIÉN ES JESÚS PARA NOSOTROS”           

¿Médico, Amigo, Maestro, Pastor, Agua viva, Pan de vida eterna, Señor de nuestra vida, Juez supremo, Redentor de nuestros pecados? Lo que tiene que quedar bien claro es esto: no hay en todos los libros sagrados inspirados por Dios ni otro mesías que el doliente de los profetas ni otro Jesús que el nacido para la vejación, la cruz y la resurrección, ni otra Iglesia que la fundada para el servicio y salvación de los hombres ni otro cristiano que el imitador de Cristo. Querer una Iglesia triunfalista es desnaturalizar, secularizar y socializar la Iglesia. Tenemos que convencernos que el triunfalismo es antievangélico. Tachemos de nuestra agenda toda altivez y empaque religioso, y vivamos humildes, alegres y firmes en la fe mesiánica proclamada por Cristo en el evangelio de hoy, no por Pedro, a quien Cristo tuvo que llamarle fuertemente la atención.

CITAS PARA REFLEXIONAR:

La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitadosPapa Francisco

IGLESIA NOTICIAS:

  • El Papa Francisco anuncia su deseo de viajar el año próximo a Japón.
  • La clausura del Año Jubilar de Covadonga, que tuvo lugar el sábado 8 contó con la presencia de la Familia Real, siendo el primer acto institucional de la princesa Leonor.
  • Ya son 11.000 oradores de WhatsApp. La iniciativa 10 minutos con Jesús surgió de una madre y profesora preocupada por la oración de sus hijos y alumnos durante las vacaciones de verano.
  • Operación: Recuperar a los jóvenes. La renovación de la pastoral juvenil que impulsa el Papa va muy en serio. Esta es la promesa que dejaba en Madrid el secretario especial del Sínodo de los obispos que se celebrará en octubre, el salesiano Rossano Sala.
  • «Una desamortización encubierta». Es la intención del Gobierno de reclamar a la Iglesia los bienes inscritos por esta a su nombre que considere que deben ser de «dominio público». El ministerio tiene una lista en la que figuran la catedral de Córdoba o la catedral de Zaragoza.
  • Las organizaciones que aglutinan la enseñanza concertada buscan agotar todas las vías de diálogo. Eso sí, si pone en marcha medidas que atenten contra la libertad educativa acudirán a la justicia y saldrán a la calle.
  • “Campaña de Comunicación de Bienes entre las Parroquias de la Diócesis de León”,  es una iniciativa con la que desde hace nueve años se pretende allegar fondos para destinarlos íntegramente a las parroquias más pequeñas y que más dificultades tienen para sostener económicamente sus necesidades.
  • Los obispos de Astorga y León se manifiestan sobre el anunciado cierre de la factoría de la empresa VESTAS en Villadangos (León).
  • Los Grupos de Lectura creyente que desde el año 2010 se mantienen activos en la Diócesis de León se preparan ya para iniciar el nuevo curso pastoral.

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

El 14 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Alguna persona no cristiana podría preguntarnos: ¿por qué “exaltar” la cruz? Podemos responder que nosotros no exaltamos una cruz cualquiera, o todas las cruces: exaltamos la Cruz de Jesús, porque en ella se ha revelado al máximo el amor de Dios por la humanidad.

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.

Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fue llevada en persona por el emperador a través de la ciudad. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz. La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.

Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.

Santo Tomás explica por qué el dolor físico y moral de Cristo ha sido el mayor de todos los dolores: el dolor corporal fue acerbadísimo, tanto por la generalidad de sus sufrimientos, como por la muerte en la cruz. El dolor interno fue intensísimo, pues lo causaban todos los pecados de los hombres, el abandono de sus discípulos, la ruina de los que causaban su muerte y, por último, la pérdida de la vida corporal. El cuerpo de Cristo era perfecto, muy sensible, como conviene al cuerpo formado por obra del Espíritu Santo para padecer. De ahí que, al tener finísimo sentido del tacto, era mayor el dolor. Lo mismo puede decirse de su alma: al ser perfecta comprendía eficacísimamente todas las causas de la tristeza. 

Su satisfacción es superabundante y “su redención copiosa ” (Sal 20, 7). No sólo nos perdonó el pecado y la pena debida, sino que nos mereció la gracia y el derecho al cielo. La satisfacción de Cristo y sus méritos son una verdadera restauración del hombre, pues le devuelven los dones de orden sobrenatural arrebatados por el pecado.

Mientras contemplamos y celebramos la Santa Cruz, pensemos con emoción en tantos hermanos y hermanas nuestros que son perseguidos y asesinados a causa de su fidelidad a Cristo. Esto sucede especialmente allí donde la libertad religiosa no está aún garantizada o plenamente realizada. Por eso hoy los recordaremos y rezaremos de modo especial por ellos.

ORACIÓN: TU ERES EL HIJO DE DIOS

TU ERES EL HIJO DE DIOS

Y nosotros hermanos en la fe

Caminando por tus senderos

Escuchando tus Palabras

Viviendo en el Espíritu Santo.

TU ERES EL MESIAS

El que nos salva cuando nos perdemos

El que nos levanta cuando caemos

El que nos fortalece cuando nos debilitamos.

TU ERES EL HIJO DE DIOS

El que envía el Padre para que le veamos

El que envía el Padre para que le amemos

El que envía el Padre para que le adoremos

El que envía el Padre para que te sigamos.

TU ERES EL MESIAS

Amén

 

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SANTA TERESA DE CALCUTA – 5 de Septiembre

«El ángel de los pobres. Entre otros galardones por su labor humanitaria, en 1979 obtuvo el Nobel de la Paz. Fallecida con fama de santidad en 1997, fue beatificada en 2003 por Juan Pablo II y canonizada por Francisco en 2016»

Pocos dudan de que la vida de Teresa es conmovedora y fascinante, aunque determinadas críticas mordaces atenten contra su nombre y quehacer. A través de ella ha irradiado la misericordia de Dios en los deprimidos rincones de Calcuta con una fuerza tal que se siente la tentación de considerarla irrepetible. Y ciertamente cada ser humano lo es ante el Padre. Pero esta mujer, de la que hoy se hace eco este santoral de ZENIT, acogió la gracia con tanto brío que multiplicó con creces los numerosos talentos que recibió, sembrándolos en el tembloroso corazón de esos hermanos y hermanas que jamás conocieron otro consuelo que el que ella les dio. Digan lo que digan sus detractores cuesta dudar de la presencia de Dios y de su infinita bondad cuando se examina el testimonio de Agnes Gonxha Bojaxhiu. El sello de los justos es fácil de reconocer porque tras de sí dejan una huella inextinguible, como la suya.

«Soy un lápiz en manos de Dios»,le gustaba decir. Era albanesa. Había nacido en Skopje, hoy Macedonia, el 26 de agosto de 1910. En 1950 adquirió la ciudadanía india. Fue la benjamina de la familia. Influenciada por la honda fe materna, poco antes de cumplir los 12 años, y cuatro después de morir su padre, ya barajó la posibilidad de hacerse misionera. Participaba activamente en la parroquia del Sagrado Corazón. Un día, hallándose ante la imagen de la Virgen de Letnice, sintió que debía consagrarse a Dios. A la espera de tener edad para entrar en una Orden, se afilió a las Hijas de María, donde nació su vocación por los desfavorecidos. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (hermanas de Loreto) sito en una localidad irlandesa. Y queriendo emular a la santa de Lisieux, tomó el nombre de Teresa. Pocos meses más tarde se trasladó a la India. Llegó a Calcuta el 6 de enero de 1929. En 1931 comenzó a ejercer la docencia en la escuela femenina St. Mary, regida por la comunidad. En 1944 fue designada directora de la misma, y como tal ejerció hasta 1948. Cesó al ser autorizada para dedicarse por entero a la atención de los «más pobres de entre los pobres». Poseía todas las cualidades para ello: audacia, abnegación, espíritu de sacrificio, compasión, osadía, temple, misericordia, fortaleza, fidelidad, dotes organizativas, una fe insondable, etc. Y todo lo que hacía estaba impregnado de alegría.

Pero antes, como era una mujer de profunda oración, en ella fue vislumbrando la nueva vía que debía seguir. La denominó «llamada dentro de la llamada». Sucedió el 10 de septiembre de 1946 cuando iba de camino a Darjeeling para realizar el retiro anual y marcó el inicio de una travesía irreversible en la que su anhelo de amar a Cristo y a los demás llenó su vida por completo. En medio de una serie de locuciones y visiones se fue incrementando su sed por hallar «víctimas de amor» para Cristo. En una de ellas sintió que Él le decía: «Ven y sé mi luz. No puedo ir solo». Y fue dirigida por Cristo hacia el colectivo más desfavorecido de la tierra, para lo cual, según Él mismo le indicó, debía fundar una Congregación. Pasó dos años de pruebas y dificultades hasta que en agosto de 1948, obtenido el permiso correspondiente y vestida con su inmaculado sari de algodón, se dispuso a paliar todo el sufrimiento humano que le fuese posible sin ahorrar ningún esfuerzo, ni escatimar sacrificios.

Tras brevísima estancia con las Hermanas Médicas Misioneras de Patna, especializándose para su misión, y con las Hermanitas de los Pobres, en diciembre de ese mismo año comenzó su labor. Recibía la Eucaristía, y salía rosario en mano a buscar a los enfermos y moribundos, «los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba»;tanto daban hombres, mujeres, niños o ancianos, y lo mismo sucedía con el tipo de enfermedades que padeciesen. Ni repugnancia, ni temor a contagios, ninguna selección, la Madre Teresa no tenía otro horizonte que cubrir con su ternura al sufriente. Atendía, lavaba y curaba con delicadeza y misericordia a todos ellos en las calles donde se encontraban y también en sus casas. Vio la simbiosis entre amor y oración: «Dios nos ha creado para amar y para ser amados, y este es el comienzo de la oración, saber que Él me ama, que yo he sido creado para obras mayores», y que la santidad no es un lujo selectivo sino un deber de todos.

Pronto se fueron uniendo a la labor algunas de sus antiguas alumnas y surgió la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada en octubre de 1950 y aprobada por Pablo VI en 1965. Después nacieron los Hermanos Misioneros de la Caridad, los Misioneros de la Caridad Contemplativos y los Padres Misioneros de la Caridad. Creó también los colaboradores de Madre Teresa, y los colaboradores Enfermos y Sufrientes. Además, inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi. Luchó contra el aborto –«el niño es un regalo de Dios para la familia», decía, y la eutanasia. Abrió centros en distintos puntos del mundo para la atención de leprosos, ciegos, ancianos, enfermos de SIDA, así como orfanatos para niños pobres y abandonados. Consideraba que «las obras de amor son siempre obras de paz».

Espiritualmente vivió una prolongada «noche oscura» hasta el fin de sus días, que acrecentó su sed de amor divino. «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos […]. Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él». Por su heroica labor fue galardonada con premios significativos como el Nobel de la Paz que obtuvo en 1979. En 1986 Juan Pablo II la visitó en Calcuta, en la conocida «Casa del moribundo». El 5 de septiembre de 1997, con el gozo de haber dejado nombrada una nueva superiora general, y su fundación extendida por diversos países, murió. El gobierno le dispensó un funeral de Estado, y de forma inmediata fue aclamada con fama de santidad en todo el mundo. Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003. Fue canonizada el 4 de septiembre de 2016 por el papa Francisco.

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SANTA JULIANA FALCONIERI – 19 de Junio

«Pasión por el Santísimo Sacramento. A punto de morir se obró un prodigioso milagro que le permitió recibir el Cuerpo de Cristo en unas circunstancias que le hubieran impedido comulgar como suplicó con vehemencia»

Se la considera fundadora de las Siervas de la Virgen María, aunque en realidad fue contemporánea de los iniciadores de la misma. Tal reconocimiento devino al transcurrir el tiempo ya que muchas jóvenes desearon seguir sus pasos. Los hechos verificables de su vida los proporciona fray Pablo Attavanti, quien en el siglo XV recogió testimonios orales acerca de la santa en sus «Diálogos sobre el origen de la Orden» Cuaresmario». Nació en Florencia, Italia, en 1270. Era sobrina de san Alejo Falconieri, al que escuchó predicar sobre el juicio final cuando era adolescente. A su familia, que poseía cuantiosos bienes, se debía la construcción de la iglesia de la Annunziata cuyos claustros se acostumbró a recorrer buscando la soledad y el silencio para elevar sus plegarias a Dios y recibir la Eucaristía; la devoción por ella caracterizó su vida. En esta etapa consagró su virginidad y determinó seguir a Cristo.

Su tío era uno de los siete fundadores de los Siervos de María, y al conocer el estilo de vida que llevaban se sintió llamada a encarnarlo. Se encomendó a María y cuando obtuvo el permiso correspondiente de su familia vistió el hábito de esa Orden, que le impuso san Felipe Benicio; era la primera mujer que lo hacía, ya que se trataba de una institución integrada por varones. Siguió viviendo en su domicilio porque su padre había muerto y se ocupaba de atender a su madre. Entre tanto, otras jóvenes que compartían su mismo ideal frecuentaban la Annunziata, donde se hallaban los Siervos, hasta que todas se congregaron para vivir unidas en una casa colindante a la iglesia. Se cubrieron con una capa larga –de ahí su nombre de Mantellate–, que simbolizaba su espíritu penitencial, y se propusieron contemplar la Pasión y muerte de Cristo meditando en el dolor de la Virgen. Juliana era muy devota de Ella, a la que dedicaba los sábados, como hacía los viernes con la Pasión de Cristo.

Fue creciendo espiritualmente siguiendo las pautas evangélicas, ayudada por la oración y un ayuno tan severo que afectó a su estómago al punto que fue incapaz de retener los alimentos; las vigilias y cilicios la dejaban extenuada. Así dominó las tentaciones que le sobrevinieron. El maligno la tuvo en su punto de mira. Insultos, golpes, intentos de mancillar su pureza… Todo en vano; no pudo arrastrarla consigo. Era noble; estaba llena de inocencia evangélica. La simple idea del mal le horrorizaba: «prefiero morir antes que manchar mi alma con la culpa más pequeña». Su caridad y bondad, junto con su espíritu obsequioso, indujo a muchas personas a la conversión. Daba tales pruebas de amor a Dios que sus conversaciones eran más persuasivas que el sermón de los más insignes predicadores. Fue solícita con los pobres a los que trató con ternura.

Las jóvenes que comenzaron a imitar su forma de vida adoptaron junto a ella el carisma de los Siervos de María. Cuando el número creció, tomaron el nombre de «Siervas de la Virgen María». La santa redactó un reglamento, aprobado nada menos que por cuatro pontífices (Honorio IV, Nicolás IV, Benedicto XI y Martín V), y encabezó su cumplimiento. Después de la muerte de su madre se desprendió de todos sus bienes, que dio a los pobres, y en 1302 se trasladó con la comunidad. En 1306 fue unánimemente elegida superiora tal como san Felipe Benicio le vaticinó que sucedería siendo una niña. Acogió con lágrimas esta misión, que en absoluto deseaba para ella, puesto que únicamente quería cumplir con fidelidad la observancia, pero la encarnó de manera admirable. Su ascesis y cuantas mortificaciones realizaba las ofrecía también por las almas del purgatorio. A través de sus ayunos y oraciones obtenía la gracia de restaurar la paz donde había discordia.

Dios quiso premiar su virtud con una serie de signos extraordinarios. Muchos enfermos solían curarse con el simple roce de sus manos. Pero el hecho más significativo sucedió en el momento de su muerte a la que llegó habiendo cultivado su honda devoción mariana y un apasionado amor a la Eucaristía. Como su estómago no podía contener ningún alimento, pasó por la prueba más dolorosa de sus días al ver que no podía recibir el Cuerpo de Cristo porque corría el riesgo de vomitarlo. Ya llevaba un tiempo sin comulgar, pero en ese último trance rogó vehementemente al padre Giacomo da Campo Reggioque al menos pudieran permitirle ver y adorar la Eucaristía. El sacerdote atendió esta súplica, y Juliana le pidió que se la pusieran sobre su pecho ya que su organismo no la admitía. Lo hicieron. Le colocaron un mantel blanco, elemento litúrgico, y sobre él la Forma consagrada que desapareció milagrosamente, tras lo cual expiró musitando:«Mi dulce Jesús».

Al amortajarla sus hermanas vieron que sobre su piel, a la altura del corazón, se apreciaba claramente la huella de una cicatriz que tenía los visos de haber sido el lugar por donde penetró la Sagrada Forma. La iconografía acostumbra a representarla reproduciendo este milagroso hecho. Inocencio XI la beatificó el 8 de julio de 1678. Y Clemente XII la canonizó el 16 de junio de 1737.

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¿POR QUÉ JUNIO ES EL MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS?

La Iglesia Católica dedica el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, para que los fieles veneren, honren e imiten más intensamente el amor generoso y fiel de Cristo por todas las personas.

Es un mes donde se le demuestra a Jesús, a través de las obras, cuánto se le ama;  correspondiendo a su gran amor demostrado al entregarse a la muerte por sus hijos, quedándose en la Eucaristía y enseñando el camino a la vida eterna.

Sobre esta fiesta, el Papa Benedicto XVI afirmó que “al ver el corazón de Señor, debemos de mirar el costado traspasado por la lanza, donde resplandece la inagotable voluntad de salvación por parte de Dios, no puede considerarse culto pasajero o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, la cual sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios”.

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los inicios de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el corazón abierto del Señor.

Cuenta la historia que el 16 de junio de 1675, el Hijo de Dios se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le mostro su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior del mismo salía una cruz.

Santa Margarita escuchó al Señor decir: “he aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio”.

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